Carl Barât en Argentina

El ex Libertines y Dirty Pretty Things recorrió toda su carrera musical, ofreciendo un show con formato acústico, sorpresa incluida.

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Pasadas las 21.30 hs., de la mano de Místicos, el show comenzó a tomar forma. Los músicos argentinos tocaron temas de su primer LP “Puertas”, mientras a sus espaldas, se proyectaban fotos de la banda, así como también su primer video “Revolver”.

Fue recién a las 22.40hs. que el músico británico salía a escena. Estaba parado, en el medio, con un sombrero, una campera de cuero, un jean y su guitarra. Bien simple. Todo empezó con “9 Lives”, de Dirty Pretty Things. Para el segundo tema, el público argentino empezaba a mostrar de lo qué está hecho: ni bien sonó el primer acorde de “What Katie Did” (The Libertines), se escucharon gritos de emoción y hubo una suerte de pogo inevitable.

Carl no perdió la oportunidad de mostrar su agradecimiento y felicidad que le produjo estar tocando para sus fans. “You’re the best crowd in a long time”, llegó a decir en su inglés cerrado. Su cara lo decía todo.

El show entero se vio plagado de temas de The Libertines, haciendo desear a más de uno la pronta posible reunión de la banda -cosa que Barât no descarta que suceda-. Desde “Time For Heroes” a “Can’t Stand Me Now”, pasando por joyitas como “What a Waster” y “Don’t Look Back Into the Sun”, el público coreaba junto a Barât absolutamente todas las canciones de su carrera.

The Good Old Days

La sorpresa llegó para los bises: Barât dejaba el escenario, se cerraron los telones, nadie entendía nada… el público pedía volver a ver al músico, al grito de “Olé olé olé olé, Carlos Carlos” y “Que vuelva Carlos que vuelva ya” (recordando alguna canción de algún ex-presidente de la Argentina). Luego, unas siluetas misteriosas: bajo, guitarra eléctrica, alguien rondando por la batería; ¿qué estaba pasando?

De repente, sale Carl corriendo desde un lateral, saludando de nuevo al público que gritaba su nombre por todos lados. Sí, era lo que todos nos estábamos imaginando: iba a tocar temas de The Libertines en formato eléctrico con una banda, que resultaron ser sus teloneros, Místicos.

La energía era demasiada y recíproca. Por un lado, un Carl Barât moviendo la cabeza y dando vueltas sobre su eje con su guitarra eléctrica; por el otro, pogo, mosh, codazos, patadas, gritos, muchos brazos en el aire por parte del público. Sin duda, la euforia fue masiva recordando las buenas épocas de The Libertines…

De lo que tampoco cabe alguna duda, es que Carl quedó impresionado con su público, -que venía esperando su llegada desde hace rato-, y quién sabe si llega a volver… con sus ex-compañeros de banda, quizás…

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Mariana Piazza R

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